Como parte de un listado de actividades desarrollados por María Montessori para mejorar la educación y aprendizaje de los niños, existe una que revolucionó los métodos para calmar los estados de ansiedad, ira, estrés, entre otros, llamado el frasco de la calma.

Se trata de un recipiente transparente, lleno de agua, pegamento y brillantina. El objetivo de este sencillo artículo, es que el niño lo agite y se distraiga con los brillos y sus formas. Poco a poco, verás cómo el pequeño comienza a calmarse, enfocando su atención en el frasco.

Su función como terapia es a largo plazo, pues poco a poco, el niño será más consciente de su respiración. Cada vez que se sienta estresado tomará él mismo el frasco para despejar su mente, vinculándolo así a la reducción de la ansiedad o angustia.

¡Enserio funciona! le harás pasar un buen momento, ayudándole a superar su frustración.

Es ideal que comiences a utilizarlo a partir de los 5 años.

Recuerda utilizar materiales atractivos, colores brillantes y que el frasco no sea demasiado pesado para sus manos.

¿Quieres saber cómo hacerlo? A continuación te dejamos un video. Disfrútalo y ponlo en práctica.